jueves, 14 de mayo de 2009

Cuando nadie apostaba por Wii...

Hace unos 3 años, cuando Nintendo comenzaba su aventura con aquella consola cuyo nombre costaba asimilar y pronunciar, “Wii”, nadie hubiera asegurado que acabaría convirtiéndose en la consola más vendida, o que le que le arrebataría el puesto a la líder indiscutible en el mundo de los videojuegos, Sony Playstation, y mucho menos que nuestros padres, o incluso abuelos, querrían comprarse una.

Lo más curioso de todo es que lo ha conseguido con una máquina cuyo hardware está muy por debajo de lo que cabría esperar para la época en la que estamos. No dispone siquiera de salida de video digital, o sonido 5.1. Podría ser, perfectamente, una consola de hace 5 años. Sin embargo ha innovado en algo en lo que el resto de compañías se había estancado durante años: Wii es la primera consola que te obliga a levantarte del sofá y a participar de forma activa en un videojuego. No hay más. Esto es lo que ha hecho de Wii una consola atractiva a una generación de usuarios que jamás antes había tenido interés por un videojuego. No obstante este hecho, y que los videojuegos de los que ha ido acompañada la consola en sus inicios mostraban a unos personajes cabezones e infantiles, quizá han provocado que los hardcore-gamers, en un principio, vieran en Wii una máquina destinada a padres y abuelos, por un lado, y a niños pequeños por otro.

Pronto los desarrolladores se dieron cuenta de que Wii estaba en muchos hogares, y después de la avalancha de títulos casual, destinados a esos usuarios de los que hablábamos antes, comenzaron a generar títulos de tipo arcade, acción, aventura, con un contenido más adulto, en definitiva, destinado a los clásicos jugadores de toda la vida. Y es en estos momentos cuando los poseedores de una Wii bendecimos aquel día en el que tuvimos que tomar la crítica decisión que condicionaría nuestras vidas en adelante: ¿PS3, XBox360 o Wii?

Y es que la pequeña blanquita tiene materia prima para entretener a prácticamente todo el mundo: los devotos de los minijuegos, los deportistas, los amantes del gore, los adictos a las aventuras y el rol, los plataformeros o, incluso, los clásicos viciados a los arcades… ¿Creéis que la propia Nintendo era consciente de todo lo que iba a conseguir con su nuevo producto? Yo creo que no, a pesar de ser los creadores de aquella legendaria máquina, la SNES. Pero eso ya es otra historia.

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